Gestionar un despacho de abogados con herramientas desconectadas provoca pérdida de información y dificultad para controlar plazos, carga de trabajo y rentabilidad. Un ERP para abogados centraliza la gestión del despacho en una única plataforma, integrando expedientes, clientes, documentación, tiempos y facturación, lo que permite un trabajo coordinado y un control claro y actualizado de cada caso.
Te permitirá centralizar en un único entorno toda la información clave: datos del cliente, expediente/asunto, documentos, comunicaciones, fechas y tareas. Así evitas duplicidades, pérdidas de información y “huecos” entre personas del equipo.
Registro de tiempos por abogado, por cliente o por expediente para saber qué casos son realmente rentables. Facilita presupuestos, provisiones de fondos y el control económico del despacho con datos reales.
Automatiza tareas repetitivas (recordatorios, vencimientos, estados del asunto) y acelera la generación de documentos con plantillas (minutas, escritos, hojas de encargo, presupuestos, emails tipo), reduciendo la carga administrativa.
Consulta el estado de cada asunto en segundos, con visibilidad de “qué falta”, “qué está pendiente” y “qué se ha enviado”. Especialmente útil si hay varios abogados, teletrabajo o coordinación con administración.
Mejora el control de permisos, accesos y trazabilidad (quién hizo qué y cuándo). Además, ayuda a mantener orden documental y procesos internos alineados con buenas prácticas (confidencialidad, control de versiones, histórico de comunicaciones)
Acevedo, como equipo especializado en implantación de ERPs para despachos profesionales, entiende las necesidades de control, seguridad y productividad en entornos jurídicos. El éxito del despacho depende de una gestión eficiente del tiempo, el seguimiento de vencimientos y la coordinación del equipo, siendo clave reducir tareas manuales para centrarse en la parte jurídica y el cliente.
Es fundamental contar con una herramienta que integre la gestión de expedientes, agenda y tareas, un CRM para clientes y un módulo de facturación que permita controlar provisiones, minutas y cobros. Un buen ERP jurídico aporta visibilidad y orden, ayudando a priorizar, evitar olvidos y tomar decisiones basadas en datos (carga de trabajo, rentabilidad por cliente y estado de cada asunto).
¿Tienes alguna duda?
Un ERP para abogados es un sistema de gestión diseñado específicamente para despachos jurídicos que centraliza en una única plataforma toda la información clave del negocio: expedientes, clientes, documentación, agenda, tareas, tiempos y facturación.
A diferencia de herramientas genéricas (Excel, gestor documental o programas de facturación aislados), un ERP jurídico conecta toda la operativa del despacho, permitiendo trabajar por asunto, tener trazabilidad completa y mejorar el control del trabajo diario. El resultado es una gestión más ordenada, menos errores y más tiempo para centrarse en la parte jurídica y en el cliente.
Un ERP para abogados debe cubrir tanto la gestión legal como la parte económica y organizativa del despacho. Entre las funcionalidades más importantes se encuentran:
Gestión de expedientes y asuntos con toda la información vinculada (cliente, documentos, comunicaciones y estado).
Control de tiempos y dedicación por abogado, cliente o expediente.
Facturación flexible (minutas, provisiones de fondos, igualas, facturación por horas o por fases).
Agenda y control de vencimientos, con alertas y recordatorios automáticos.
Gestión documental con control de versiones y permisos.
Automatización mediante plantillas de documentos y procesos repetitivos.
Informes y métricas para analizar rentabilidad, carga de trabajo y productividad del equipo.
Estas funcionalidades permiten al despacho tener una visión clara y actualizada de su actividad y tomar decisiones basadas en datos reales.
La implantación de un ERP jurídico debe realizarse de forma estructurada para asegurar una correcta adopción por parte del equipo. El proceso suele incluir los siguientes pasos:
Análisis del despacho, identificando cómo se gestionan actualmente los expedientes, la facturación y la organización interna.
Definición de necesidades, priorizando las funcionalidades clave según el tamaño del despacho y su forma de trabajar.
Configuración del ERP, adaptando flujos, permisos, plantillas y tipos de facturación.
Migración de datos, incorporando clientes, expedientes activos, documentación y datos económicos relevantes.
Formación del equipo, para garantizar un uso correcto y homogéneo de la herramienta.
Seguimiento y optimización, ajustando el sistema tras los primeros meses de uso para mejorar la productividad.
Una implantación bien planificada garantiza que el ERP se convierta en una herramienta real de trabajo y no en un sistema infrautilizado.
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